No me enfadaron tus palabras: me lastimaron. ¿Es que realmente esperabas soltarme todo
aquello y que no me doliera nada? ¿Es que esperabas que me lo tomara a broma, como si no
tuviera importancia? Duele. No sé si tú sabes lo que es, que te lastimen el corazón. Porque con
lo que me has dicho has dejado claro que tú eres siempre de los que lastiman, no de los que
salen lastimados. Y no quiero, ¿sabes? no quiero ser una más de tus tantas. No quiero que te
acuestes conmigo y que me olvides, no quiero. No me enamores si vas a hacer eso, no lo hagas... es cruel, es demasiado cruel.