lunes, 7 de junio de 2010

Me prometiste que no te irías, que ibas a hacer que mi vida sea mejor, que me ibas a sacar una sonrisa. Ok, debo admitir que nunca me prometiste nada. Pero el hecho de que estabas allí día a día, que hacías mi vida mucho más llevadera, incluso disfrutable, que sonría todo el tiempo a tu lado, me llevó a considerarte como algo para siempre. Cada situación la tomé como una promesa de que no me dejarías.